* La reforma laboral de López Obrador obliga a preguntar a los trabajadores si están de acuerdo o no con la representación sindical ante un contrato colectivo, explica
* El 1 de mayo de 2023 vence el plazo para que los sindicatos registren sus contratos, con la aprobación de sus agremiados
ROBERTO RAMÍREZ BRAVO /
Acapulco, 30 de marzo de 2022. A partir del 1 de mayo de 2023, los sindicatos que no hayan registrado sus contratos colectivos de conformidad con la reforma laboral de 2019, los perderán, y podrían llegar incluso a desaparecer si sus agremiados no les ratifican el apoyo, advirtió el secretario general del Sindicato de la Industria Hotelera, Gastronómica y Comercio en General, Rodrigo Ramírez Justo.
En las oficinas de la agrupación, ubicadas en el fraccionamiento Marroquín, el dirigente de la agrupación también conocida como CTM Progresista, explica en entrevista que la reforma laboral propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador hace dos años, es en realidad un mecanismo que obliga a los dirigentes sindicales a actuar con transparencia y no solo informar a los trabajadores sobre las cláusulas que contiene cada contrato colectivo de trabajo, sino a consultarlos para ver qué puntos discutir en la negociación.
El mecanismo es simple: las dirigencias sindicales deben informar a sus agremiados sobre las propuestas de contrato; luego, llevar a cabo una votación donde cada trabajador podrá decir si está de acuerdo o no con lo que se propone. Si la respuesta mayoritaria es sí, el contrato se registra y la representación sindical también; pero si la respuesta mayoritaria es no, entonces se declara desierto ese contrato y otra organización puede registrarse para proponer un nuevo contrato, o los mismos trabajadores pueden crear su propia organización.
“Hoy el trabajador puede decidir si está de acuerdo con el contenido de los contratos colectivos, o puede votar por que no esté de acuerdo, con que una de las cláusulas considere que no le beneficie”, explica.
“Por eso es que nosotros -dice- vamos reuniéndonos con todos y cada uno de los trabajadores, no hay un solo trabajador que dejemos sin explicarle, sin platicar con él que somos sus representantes y que tenemos nosotros que leerle y explicarle cada una de las cláusulas que tiene cada uno de los contratos”.
La CTM Progresista, explica Ramírez Justo, lleva hasta el momento ocho contratos ya legitimados y está en proceso de legitimar otros ocho. Son los más grandes. Pero también tienen contratos pequeños que van a seguir el mismo proceso. “Ya estamos con los centros de trabajo de Chilpancingo, Iguala, y nos faltan algunos de La Montaña, Tlapa, Chilapa, Tixtla, San Luis Acatlán, San Marcos, Tecpan y Coyuca de Benítez”, señaló.
Explicó que el proceso se lleva a cabo con reuniones en las que se explica hasta al último trabajador los términos de los contratos, y luego el Centro Federal de Conciliación envía un inspector y supervisa la elección donde cada agremiado deposita en una urna una papeleta con el sentido de su voto.
Debido a la reforma, que entró en vigor el 1 de mayo de 2019, “hoy es un tiempo en que considero que le devolvieron a los trabajadores el poder. Es una reforma bondadosa para los trabajadores, en que los representantes sindicales tendremos que ser muy transparentes, muy claros, y tendremos que mostrarles todo lo que contiene su contrato colectivo. No habrá, pues, acuerdos en lo oscurito, no habrá acuerdos a espaldas de los trabajadores, todo tendrá que ser de frente a ellos.
-¿Con esta reforma ya no habrá la posibilidad de que existan los llamados sindicatos blancos, que no tienen gente, que no representan nada, que nada más son un membrete?
-Muchos de esos sindicatos yo creo que van a quedar fuera. Solos se van a extinguir, porque la ley es precisa: si no representas nada, no eres representante sindical; no se requiere ese registro que a veces, muchas veces, le daban un uso hasta de extorsión a los empresarios. Hoy, yo creo que los que tenemos realmente trabajo, representando a los trabajadores, que tenemos contratos colectivos con las distintas empresas, somos los que van a permanecer. Quien no quiera actualizarse o no se haya actualizado antes del 1 de mayo del próximo año, yo creo que quedan solos descartados para seguir participando como organización sindical.
-¿Esto abre la puerta a una lucha entre sindicatos por ocupar los espacios que puedan quedar vacíos?
-Hay esa posibilidad, ya ha pasado en otros estados. Cuando los trabajadores votan por el no, se inscriben para solicitar la firma de ese contrato, otras organizaciones sindicales, o se pueden reorganizar inclusive los trabajadores mismos y conformar su propia organización. Por eso es que todo dirigente, de toda organización, tiene que ser muy transparente, le tiene que explicar de frente a los trabajadores, el contenido de su contrato colectivo, de todas sus prestaciones, y que los dirigentes sindicales no tengan que hacer ningún acuerdo a espaldas de los trabajadores.
-Ustedes han llevado todo favorable hacia el sí, pero ¿el resto cómo se está llevando a cabo, sí hay algunos huecos que vayan quedando disponibles, o todos los sindicatos irán al parejo?
-Hasta ahora en Acapulco no ha habido un sindicato que haya perdido el sí; siempre ha ganado el sí. Siempre, siempre. Igual yo creo que mis compañeros están haciendo muy bien su trabajo, por eso es el resultado de que no gane el no en ninguno de los procesos que se han llevado a cabo. Porque, repito, todos los que tenemos contratos colectivos, nos hemos actualizado, nos hemos preparado para explicarle a los trabajadores, y explicarles, no engañarlos, como se hacía en tiempos pasados, de que los secretarios generales hacían los acuerdos sin que se dieran cuenta los trabajadores.
-La posibilidad de un manejo corporativo de los trabajadores, que de alguna forma se les presione para que voten por el sí, ¿ya desapareció, o todavía se mantiene?
-Hasta hoy, para mí ha desaparecido, porque ninguna de las empresas tiene que intervenir en ninguno de los procesos. Está prohibido que algún representante de algún empresario quiera inducir al trabajar a que voten por alguna forma, del sí o el no. Creo que, en el caso nuestro, los empresarios han sido muy responsable y muy respetuosos de no meterse en el proceso interno que es única y exclusivamente del sindicato, de los trabajadores sindicalizados, sin la intervención de ninguno de los empresarios. Por eso es que creo que el resultado ha sido afortunado, de que el sí vaya ganando.
-Parece que esto fortalece de alguna manera a los sindicatos porque les da legitimidad y cohesión con sus agremiados, pero, ¿cuál es la visión que se percibe de la parte empresarial? ¿Los empresarios están de acuerdo o cómo los perciben ustedes ante esta nueva realidad?
-Al principio se veía una situación de no aceptarlo. Creían inclusive algunos que podían revertir la reforma, pero ahora que queda claro que ya es ley, que hay que legitimar los contratos, y que además tendrá participación el trabajador cuando se demanden las revisiones contractuales, serán consultados. Entonces las dos partes lo hemos entendido, la parte empresarial y la parte sindical. Nos ha quedado claro que hay que respetar la ley, y muchos empresarios -porque nosotros tenemos una relación de trabajo-, nadie nos ha dicho no, no estamos de acuerdo, o cualquier otra situación negativa. Todo lo contrario, han reconocido que esta reforma ayuda inclusive a las dos partes, porque los conflictos próximos que llegaran a suscitarse por alguna revisión de contrato, la normatividad es bastante clara, con la participación de los trabajadores, conscientes también de hasta qué posibilidades tenemos de poder demandar cláusulas que beneficien a la mayoría o todos, sin perjudicar obviamente, el que alguna empresa que no sea solvente vaya a cerrar sus puertas, por el exceso de que queramos demandar más prestaciones que no le sean posible de poderlas pagar los empresarios. Entonces hay que crear también conciencia en los trabajadores de cuidar esa parte, de pedir justamente lo que un trabajador se merece, sin excedernos, sin poner en riesgo de que se pueda cerrar alguna fuente de trabajo.
-En ese equilibrio, ¿hasta qué punto el sindicato, cualquier sindicato, está en la circunstancia de pensar qué defiende más, si el desarrollo de la empresa o el derecho del trabajador? ¿Cómo resolver eso?
-Yo creo que todos los compañeros dirigentes de las distintas organizaciones, estamos conscientes de qué empresa es suficientemente solvente, como para otorgarle a los compañeros, prestaciones que sean muy favorables, y donde el mismo trabajador opina, y en el caso nuestro nos hemos encontrado compañeros que dicen hasta aquí consideramos que es posible que el patrón nos pueda ayudar con esas prestaciones que hemos solicitado se revisen en las distintas cláusulas de los contratos.
-Digamos que estamos ante una situación que no se conocía o no se aplicaba de esta manera en el sindicalismo mexicano. ¿Es una transformación?
-Yo creo que esta reforma es como nació realmente la conformación del sindicalismo en México o en el mundo: hubo exceso de abuso de algunos empresarios, que abusaban de sus trabajadores, que los dejaban trabajar más de ocho horas, y creo que hoy esta reforma viene a recoger todo eso que no se hizo hace muchos años cuando se constituyeron las organizaciones sindicales para ayudar que el trabajador realmente trabajara la jornada que la ley marca y que su salario fuera exactamente lo que dice la ley que debe de tener para alimentarse, para vestir, para calzar, para educar a la familia y que debe tener algo de esparcimiento.